miércoles, 2 de noviembre de 2011

Crisis


Hoy, la bolsa ha bajado un 4,19%, la O.I.T. vaticina que no recuperaremos el nivel de empleo anterior a la crisis hasta al menos el año 2016 -quedan cinco años por si alguien no ha hecho la cuenta-, la brecha entre pobres y ricos en España acaba de alcanzar el nivel mas alto desde que hay datos -somos el cuarto país  de Europa- ,hemos alcanzado cinco millones de parados y encima Grecia convoca un referendum...   ¿Hasta donde pensamos que podemos llegar acumulando este tipo de datos?.  Y si miramos a nuestro alrededor, al entorno de este mundo globalizado, la ristra de datos aciagos de todo tipo es casi interminable.
No podemos menos que caer en la tentación de pensar:¿qué tipo de mundo le estamos dejando a nuestros hijos?, ¿cómo hemos llegado a esta situación?.
La codicia, la cólera, el deseo, la ambición, la ignorancia son el sustento de todo esto.  Este ser humano hacedor de prodigios tecnológicos, ¿ha realmente avanzado en algo desde su origen?. La codicia, la cólera, el deseo, la ambición, la ignorancia son el sustento de esta situación ahora de la misma manera en que lo eran hace veinte, treinta siglos.  Mumyo, la ignorancia fundamental, el origen de la transmigración, de la repetición de los ciclos de vida y muerte, el rail sobre el que circula el sufrimiento. 
En algún momento he pensado que estamos en un momento especial de la historia de la humanidad, en un momento de inflexión, pero eso es una estupidez mas.
Datos objetivos o ficticios, reflexiones sustentadas o arbitrarias, impresiones, comentarios,  todas estas discriminaciones sobre las cosas surgen de la mente ilusoria y esta ilusión nos hace catalogar cada cosa como buena o mala. ¿Que mundo le estamos dejando a nuestros hijos?, pues el mismo que nosotros recibimos.  La forma es diferente pero en nada es distinta la esencia.
La situación de la bolsa, el paro, la brecha entre pobres y ricos pueden ser suavizados y debemos ayudar a hacerlo, desde la política por ejemplo, desde el activismo social por ejemplo. Pero el problema esencial no entiende ni de razonamientos políticos ni sociales. Podemos y debemos actuar para tratar de ayudar a superar la situación actual pero en ningún caso creo que debamos olvidarnos de donde está la verdadera raíz de los problemas.
" No te apegues a los fenómenos, no te estanques en el vacío".  Eso dice el Shin Jin Mei. 
Aunque los fenómenos nos parezcan apabullantes, no apegarse, no estancarse. Ir hasta la raíz. Mumyo es esa raíz. Es desde ahí que podemos avanzar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El valor del silencio

Me he permitido copiar este texto publicado en http://teatrevesadespertar.wordpress.com
Creo que no es necesario hacer ningún comentario.


Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Esa es la manera de vivir despiertos.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y la mente quietos y entonces, aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar sin temor.
Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Afinar el espíritu


A lo largo de nuestra vida la mayoría de las cosas que hacemos, la mayoría de las cosas por las que luchamos no sólo no ayudan a afinar nuestro espíritu sino que lo embotan más y más cada vez.  Practicar es comenzar a caminar en una dirección contraria.  En esta dirección cada acción y cada gesto deben ser un medio hábil para afinar nuestro espíritu.  Por supuesto en la práctica de zazen, en nuestro pequeño dojo. Desde el vestuario manteniéndonos silenciosos mientras nos cambiamos, ordenando adecuadamente nuestras ropas y objetos, dejando los zapatos colocados de la forma correcta a la puerta del dojo, entrando con el pie izquierdo, haciendo gassho.  En nuestro dojo tenemos que montar el altar, poner el buda, cada vez.  Al entrar hacemos gassho, da igual si la estatua de buda no está sobre el altar, la estatua de buda nos es importante, el gesto, el espíritu con el que hacemos este gesto si lo es.  Colocando nuestro zafu perfectamente alineado con la persona que está a nuestra derecha, pero también con la que está a nuestra izquierda.  El lugar en el que cada uno nos sentemos en el dojo no tiene ninguna importancia, alinearnos con la persona de nuestra derecha y con la de la izquierda si.
Armonizando nuestros movimientos durante la ceremonia.  Más rápidos, más lentos no tiene importancia, hacer gassho a la vez si la tiene. Acelerando, ralentizando nuestros movimientos, no hay prisa, si hay prisa ya que lo importante es hacer gassho a la vez.
Cada cosa, cada acción, cada gesto, profundizar en ellos.  Afinar, afinar cada uno de estos, sin ostentación, sin artificio, avanzar juntos, afinar el espíritu, practicar la vía.

jueves, 8 de septiembre de 2011

En memoria de...

Esta mañana en el dojo  hemos recitado el Daishin Darani en memoria de Jhon Kopetz el monje del Dojo de Barcelona que falleció la pasada semana.  Las ceremonias de dedicación son uno de los aspectos esenciales de la vertiente popular de las religiones.  Las ceremonias dedicadas a una persona fallecida sin duda ayudan a que los familiares y los amigos cercanos vean mitigado en algo su dolor. Al resto nos recuerda nuestra impermanencia. Nacemos, vivimos y morimos.  

Alguien escribió: “No entiendo por qué razón los seres humanos tenemos tanto miedo a la muerte teniendo en cuenta que es algo que cientos de millones de otros seres humanos han hecho ya antes que nosotros”.  Si lo pensamos bien los elementos constitutivos de estos cientos de millones de seres humanos están ahora presentes en el agua, en la tierra, en el aire, en cada uno de nosotros, en cada cosa a nuestro alrededor.  ¿Cómo podemos separar a Jhon de todo esto?, ¿cómo podemos intentar separarnos cada uno de nosotros de todo esto?.  Intentamos e intentamos durante toda nuestra vida separarnos, aislarnos, individualizarnos de todo eso, de esa corriente vital para marcar y señalar un espacio particular a nuestro alrededor. Que estupidez.

Hoy hemos dedicado la ceremonia a la memoria de Jhon pero a la vez la hemos dedicado a la memoria de esos cientos de millones de seres humanos que han acumulado las condiciones y circunstancias que nos han traído a este instante. También la hemos dedicado a nosotros mismos, inmersos en la misma corriente de vida-muerte que Jhon y que todos los demás. Y también se la hemos dedicado a todos los que detrás nuestra seguirán tirando de este hilo de vida, hilo de Dharma.  Hilo que recorre este torrente de principio a fin, de fin a principio eternamente. Hoy la ceremonia se la hemos dedicado a Jhon.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿Que podemos hacer? - 2

Pero que significa ir hasta el fondo.  Kodo Sawaki decía : " Ir hasta el fondo de la cuestión de cual es el propósito de nuestra propia vida".

¿Hasta dónde queremos profundizar en el conocimiento de nosotros mismos?, ¿Hasta dónde queremos llegar para saber que hacer con nuestras vidas ahora, en este instante y ahora, en este instante de nuevo?. ¿Dónde queremos poner el limite?. La practica te señala una y otra vez la realidad de ausencia de límite.  Entonces ¿ Queremos seguir insistiendo en ir hasta el fondo en esas circunstancias?.  Creo que la salud del mundo en la actualidad nos va a enfrentar a situaciones en la que todos vamos a ser puestos a prueba.   Pero aunque la crisis económica se supere, aunque resolvamos los terribles conflictos a los que se enfrentan actualmente muchas naciones, aunque seamos capaces de resolver la tragedia que implica el que medio mundo muera de hambre mientras otro medio enferma por comer demasiado, aunque salvemos la salud del planeta que nos acoge, aunque resolvamos estos y otros acuciantes problemas, el fondo para cada uno de nosotros seguirá estando mas allá de nuestras propias capacidades. Mas allá de cada uno de nosotros, sin que exista ninguna posibilidad de igualación, de comparación, de estandarización. Eso permite que al mismo tiempo la vía esté al alcance de cada uno y mas allá de lo que cada uno puede ofrecer.
Sin embargo la grandeza y la nobleza del ser humano se encuentra en el poder que tenemos para comprometer, para bien o para mal, toda nuestra vida por una palabra, el poder de orientar toda nuestra vida en un instante.
Para mi este compromiso se produce en el momento en el que decidí solicitar la ordenación de monje al Maestro Deshimaru y mucho después cuando renové esta ordenación de manos de Raphael.  Decidí ser monje y desde ese instante no he vuelto a realizar ninguna otra elección de importancia.  Entregar la vida a esta decisión es la practica, es ir hasta el fondo. Comprometer toda nuestra vida en un instante tiene poder, un gran poder el único que puedo aportar a este mundo. Al menos así lo veo en este momento.

sábado, 30 de julio de 2011

¿Que podemos hacer?

Camino de la estación para ir al Campo de Verano de la Gendronniere,he visto una de esas fotos que durante unos días rellenaran los huecos de los periódicos veraniegos. Una foto de un niño, quizás de Somalia, a punto de morir de hambre. Miraba a la cámara con unos enormes ojos en los que parecía quedar solo un pequeño atisbo de vida. Cuantos cientos, miles de personas habrán visto esa foto u otra parecida estos días y simplemente pasaran la pagina. La imagen no nos permite ver, sentir, la imagen no nos transmite el miedo, el dolor, el hambre, el sentimiento de impotencia. La imagen repetida una y otra vez solo nos insensibiliza. Sin duda, como dice el salmo, nuestro corazón de carne se ha transformado poco poco en un corazón de piedra. Pero incluso en el supuesto de que aun quede un poco de la carne original en nuestro corazón: ¿ que podemos hacer?. ¿como podemos aliviar ese dolor, ese sufrimiento?. Existen organizaciones que ayudan, podemos poner algo de nuestro esfuerzo, de nuestro dinero,ayudar aunque sea a uno solo, no resuelve el problema pero a este le sirve.

Eso esta bien, muy bien, pero ¿como podemos ayudar realmente a un nivel mas profundo?.

Si tuviéramos fe, verdadera fe en nuestra practica lo sabríamos. Fe es una palabra muy vapuleada por nuestra cultura judeo-cristiana. Desde esa perspectiva la fe es un don gratuito. Dios nos la da o nos la quita en base a unos criterios que yo nunca he podido entender. La fe a la que me refiero no es esa, sino la que se encuentra impresa en nuestras células, en nuestros genes de seres humanos, en nuestra esencia mas sutil. Esta fe no necesita de ninguna concesión divina. Cuando nos sentamos en zazen esta ahí, en realidad siempre esta ahí. Nos permite penetrar a través del reflejo de los ojos de este niño de la foto y llegar hasta la raíz, sentir,oler, compartir su-nuestro sufrimiento. Solo actualizando esta fe podemos encontrar respuestas que nos sacien, que rellenen ese vacío que los ojos de este niño descubren en nuestro interior.
Pero sus ojos expresaban tanto dolor que mi fe se tambalea. Esta bien que nuestra fe se tambalee. Sabemos como actualizarla, como acrecentarla, como compartirla. Deberíamos saber también como mirar cara a cara a ese sufrimiento, a todo el sufrimiento y llegar hasta el fondo. Llegar hasta el fondo se convierte así en la mejor ayuda posible, en la única que realmente podemos aportar a este mundo.