lunes, 23 de abril de 2012

Expresar el agradecimiento


El próximo 30 de Abril conmemoraremos el treinta aniversario de la muerte de Maestro Deshimaru.  Durante este fin de semana en el templo de la Gendronniere se celebrara un  encuentro de la shanga europea bajo el lema: expresar el agradecimiento.
Durante quince años Maestro Deshimaru se entregó totalmente para transmitir zazen, el kesa, sampai, gassho, extendiendo la semilla de la práctica de  zazen por toda Europa.  En Sevilla, en Andalucía, en toda España esta semilla fructificó.  Los que le conocimos, los que recibimos la ordenación de monjes de su mano y los que el día de su muerte aún no habían nacido practicamos ahora juntos en los dojos, en los templos que han ido desarrollándose desde entonces y que son su herencia.

Es sin duda un buen momento para expresar el agradecimiento, nuestro agradecimiento, de la manera en que sabemos: practicando zazen juntos.  Este fín de semana en nuestro templo de Seikyuji y el próximo sábado 5 de Mayo en nuestro Dojo Zen Soto de Sevilla.
En ambos casos realizaremos una jornada de zazen que terminaremos con una ceremonia en su memoria.  Si queréis participar con nosotros lo podéis hacer enviando vuestra inscripción a:  sotozensevilla@teyte.net  antes del Viernes 27 de Abril si vais a Seikyuji y antes del Viernes 4 de Mayo se pensáis venir al dojo.

En Seikyuji es necesario llegar el Viernes antes de la cena y terminaremos el Domingo tras el desayuno.  El precio 30,00€. En el Dojo Zen Soto de Sevilla es necesario llegar quince minutos antes del primer zazen que comenzará a las ocho de la mañana. En este caso terminaremos a las cinco y media y el precio será de 15,00€.
Expresando nuestro agradecimiento abrimos una vía directa a nuestro corazón.

jueves, 12 de abril de 2012

El Espíritu Humano

Nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras maneras, nuestras formas incluso nuestros pensamientos dañan a menudo el espíritu humano. 
Durante zazen nuestra inmovilidad, nuestro silencio, las formas y las maneras que surgen de nuestro profundo espíritu religioso: gassho, sampai, las ceremonias; acarician y reconfortan este mismo espíritu.
Cuando hablo de este espíritu humano no me refiero por supuesto a algo individual, pequeño o propiedad particular sino a ese que nos sobrepasa a todos sin distinción y que todos sin distinción compartimos.  Acrecentar o encoger ese espíritu, dañarlo o reconfortarlo, en este instante, ¿de quién creéis que depende?. ¿Cuál es la forma, la palabra o el pensamiento que en este momento ayuda?.  

martes, 27 de marzo de 2012

Todo está bien





En Primavera, la flor se abre.  La flor reconoce a la primavera que llega abriéndose a la luz. La primavera en la flor encuentra su certificación.  La flor en la primavera encuentra su sentido. Ahora, en este instante, en cada metro de terreno a nuestro alrededor la flor y la primavera están encontrandose, reconociéndose mutuamente.  Nosotros aquí en el dojo, en este instante,sentados en zazen estamos en presencia de esta profundidad insondable.  Esta profundidad insondable nos reconoce. Practicar es excavar ahí, en este ser reconocido hasta encontrar un camino al corazón, para también reconocer, para también reconocernos. Excavar un camino al corazón es encontrarnos con nuestra profunda identidad, una identidad que lo abraza todo: a la flor que nace y a la hoja marchita, a la luz y a la obscuridad, a lo sagrado y a lo profano, a la felicidad y al miedo, a la salud y a la enfermedad, al amor, al odio, a la primavera, al verano al otoño al invierno, en la naturaleza y en el cosmos, en nuestra vida y en nuestra piel , en nuestras vísceras.
Cuando, aunque sea brevemente, nos reconocemos a nosotros mismos, reconocemos la profundidad insondable que nos rodea, cuando esto ocurre aunque sea brevemente, entonces experimentamos un instante de eternidad.  Es el infinito en la palma de nuestras manos, la eternidad en un instante. La vida, la vía.
Zazen puede sin duda permitir que nos demos de  cara con este instante de eternidad, que nos encontremos de cara con este infinito ilimitado, que descubramos el sabor de la verdadera libertad.
Entonces profundicemos en lo esencial, excavemos en nosotros mismos, abramos ahora este camino a nuestro corazón.  La flor de nuestro espíritu está ahora abierta, ha reconocido la luz desde antes de nuestro nacimiento y esta luz está desde siempre certificándonos.  Reconozcamos esto instantáneamente, naturalmente, inconscientemente, automáticamente. 

Cuando la primavera llega, la flor se abre y luego en verano el ruiseñor cantará y en otoño las hojas se volverán rojas y en invierno la nieve y el frío lo cubrirá todo para de nuevo ahí en el corazón del invierno descubrir el leve palpitar de la nueva primavera que está llegando. Esto es mujo seppo, el sermón sin palabras del Tathagata.  Permitir que este sermón se despliegue libremente en cada acto de nuestra vida, en silencio, de forma recogida.

Adjunto el enlace a un video que expresa mucho mejor que cualquiera de mis torpes palabras este espíritu.  Disfrutarlo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Urgencia

Cuando los médicos o los enfermeros de un servicio de urgencia entran en contacto con un nuevo paciente que necesita esta asistencia, habitualmente una de las primeras cosas que hacen es abrir una vía intravenosa.  Una aguja hipodérmica y un tubo que conectado al suero permiten mantener y medicar.  Esta vía abierta directamente a la vena del paciente puede salvarle la vida.
De la misma forma, la práctica de zazen abre una vía directa a nuestro corazón.  A menudo hago referencia a una estrofa de una salmo que dice: “quitarás de mi carne el corazón de piedra y me darás un corazón de carne” ("Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ezequiel 36: 26.)
Zazen abre una vía que transforma nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. 
Cuando hablamos aquí de corazón no me refiero a la faceta sensitiva, emotiva, devocional con el que el corazón se relaciona de forma común, hablo del centro, del núcleo, del aspecto esencial y diferencial de nuestra naturaleza humana.  Es a este centro al que zazen abre una vía directa.  En nuestra sociedad actual, en nuestras actuales circunstancias, abrir y mantener abierta esta vía es vital para nuestra supervivencia.  Nuestra sociedad necesita de la cura de urgencia que zazen y otras prácticas pueden facilitarle.  Esta vía sintoniza nuestro corazón con el espíritu religioso.  Para eso tiene que atravesar capas y capas y capas de indiferencia, de soberbia, de codicia, de avaricia. Capas y capas acumuladas unas sobre otra a lo largo de nuestra vida, pegadas unas a otras con el dolor y el sufrimiento propio y ajeno.  Necesitamos que zazen abra esta vía, traspase estas capas, permita que nuestro corazón se transmute en carne, que nuestra agonía se transforme en compasión.
Y esto se produce natural, automática e inconscientemente cuando practicamos juntos.  Juntos, la comunidad, la shanga, en el dojo mantiene abierta esta vía para nosotros y para el futuro. Por favor proteger el dojo, proteger la shanga, proteger el dharma, nuestro mundo lo necesita.

lunes, 16 de enero de 2012

Juanichi - Taiko Sogen


El sábado murió Juanichi, Juan Perez, el compañero de la shanga Taiko Sogen.  Comenzó a practicar en los primeros momentos del dojo de Algeciras y desde entonces lo ha seguido haciendo con un flujo y reflujo que marcaba su intensa adicción a las drogas.  Cada uno de nosotros navega toda su vida sobre las olas de sus ilusiones.  Para algunos, como fue el caso de Juanichi, estas olas adquieren un carácter de tormenta perfecta.  Sin embargo su espíritu decidido hacía que una y otra vez se girara en dirección a la vía cuando la tormenta amainaba.  No puedo menos que expresar mi admiración y mi respeto por él.  A veces el trato con él no era fácil.  Era muy peculiar.  Hay muchas anécdotas que podríamos contar.  Yo tengo una que me gustaría referir.  Una noche durante una sesshin en la que compartíamos habitación, Juanichi a las dos de la mañana decidió que era el mejor momento para afeitarse la cabeza.  Encendió la luz de su cama, las luces del cuarto de baño y durante más de una hora se afeitó tranquilamente.  De nada sirvieron mis protestas.  Él trataba encima de hacerme entender las confusas razones por las que eso que estaba haciendo no se podía hacer en ningún otro momento.  Era el momento y yo tenía que entenderlo.  Fuera como fuera su comportamiento nadie podía molestarse con él.  Mantuvo en todo momento una especie de inocencia natural que lo protegía de nuestra ira. 
Ahora ya no está, el sábado fue hasta el fondo, su burbuja dejó escapar el aire, expiró hasta el final.  Tengo la confianza de que en ese instante todas sus ilusiones quedaron resueltas.  Hoy nosotros haremos una ceremonia en su memoria, haremos gassho, ofreceremos incienso y lo dejaremos partir completamente.  

domingo, 15 de enero de 2012

Disfrutar

A menudo hablo de disfrutar. De disfrutar de la practica, de disfrutar por ejemplo de una jornada de zazen como la que realizamos ayer en nuestro dojo de Sevilla. Se que cuando utilizo esta palabra en el entorno de la practica, a alguna persona le puede "rechinar", incluso es posible que a alguno le parezca un poco herético. A otros, sumidos en el dolor de piernas, o en los pensamientos, que remontan con todas las capas de obscuridad que tratamos de ocultar, la utilización de la palabra disfrutar les debe parecer una pura ironía.
Por supuesto si tratamos de situarla en un entorno en el que dolor esta en un extremo y placer en otro, disfrutar esta fuera de lugar.

Para mi disfrutar implica ser consciente de los instantes de plenitud que se suceden durante la practica de zazen. Nuestro cuerpo se expresa durante zazen, nuestros hábitos se expresan durante zazen, nuestros sueños, nuestros miedos, nuestras expectativas, todos esto se expresa durante nuestro zazen. Al tiempo, todo nuestro entorno reivindica también su presencia: los sonidos, los olores, la dureza o suavidad del suelo, la temperatura, cada cosa pide estar presente. Todo eso junto, en ese instante preciso, es zazen. Inatrapable, inabarcable, irrepetible. Un instante de eternidad que es sustituido por otro instante de eternidad. Solo si hacéis la experiencia una y otra vez podréis entender a lo que me refiero cuando hablo de disfrutar: Estar ahí, plenamente en ese instante e inmediatamente dejarlo ir.
Disfrutar de ese instante de eternidad que encuentra su lugar en la palma de nuestra mano.