domingo, 16 de enero de 2011

Jornada de Zazen - Enero


Practicar juntos, aquí en este dojo, o en Seikyuji, nuestro templo,  o en Utrera o en cualquier otro lugar es un privilegio. Una gran suerte, el resultado de un buen karma. 
La vía está justo bajo nuestros pies, hemos tenido la enorme suerte de nacer con forma humana, de encontrarla, de encontrar el Dharma, de encontrar a unos compañeros en la vía, nuestra shanga, a un buen amigo, nuestro maestro Raphael, un templo y sin embargo una y otra vez dudamos.  Dogen dice al final del Fukanzazengi: “Un solo paso en falso y perdemos el instante presente”.   Y sin duda con él perdemos la vía y desperdiciamos la vida.  Esta pasa rápidamente.  En un instante es nada.

No debemos dudar.  Debemos mantener la firme convicción de que nuestra verdadera mente es pura, clara, brillante y perfecta.  Estar aquí  hoy practicando esta jornada de zazen nos permite actualizar esta convicción, nos permite profundizar en esta convicción.
Cada día damos cien mil vueltas por los distintos reinos de la existencia.  Nuestra mente atraviesa distintos estados, miles de pensamientos, somos como vagabundos, errantes, inconscientes de nuestra naturaleza original. Desechad todos los falsos pensamientos.  Debemos emplear nuestra mente para observar de dónde vienen y a dónde van. Practicar de este modo, sin importar qué clase de falsos pensamientos aparezcan.  No debemos tratar nunca de reprimirlos, sencillamente debemos dejar que se desarrollen mientras los observamos.  Son como burbujas que van flotando por la superficie el agua.  Zazen es la espada que corta todas las ilusiones.  Si estamos aquí es para poner toda la energía tratando de profundizar en esto.  Ahora, en este instante la vía está bajo nuestros pies y nuestra verdadera mente es pura, clara y brillante.  Luego durante el desayuno sera igual pero es ahora que podemos con más facilidad observar los juguetes que nos atrapan, los juguetes a los que les dedicamos nuestra vida, nuestra energía, los juguetes que veneramos, los que adoramos, los que nos esclavizan, los juguetes de los que huimos, los que perseguimos.  Es ahora que podemos comprender que son solo burbujas flotando sobre el agua.  Aprovechar esta jornada para observar esto y si no estais dispuestos entonces lo mejor es marcharse a pasear.  Hace un día precioso.

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