jueves, 20 de diciembre de 2012





Toda la luz del mundo cabe dentro de un ojo.
Canta el gallo y su canto dura más que sus alas.


Federico García Lorca. Poeta en Nueva York


              FELIZ AÑO 2013, AMIGOS.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Linda y El Pirata


Ella es hembra, él es macho. Ella es rubia, él tiene la piel blanca y un parche negro en un ojo. Ella es grande, él es pequeño. De ella sólo sabemos que fue abandonada cuando era un cachorro, y que desde entonces durante diez años ha vagado de aquí para allá.  De él sabemos que ha sido maltratado una y otra vez hasta perder un ojo y quedar cojo de una pata.  Ahora duermen juntos sobre la misma manta en el zaguán de entrada de nuestro templo.  Después de vagar, de huir, de sufrir, ambos han encontrado su lugar.  Se dan calor el uno al otro y corren juntos ladrando cuando un extraño se acerca.  Juntos han podido abrir los ojos por fin a los colores del mundo, ya no tienen que ver sólo amenazas a su alrededor. Han podido abrir sus oídos a los sonidos del mundo, ya no tienen que escuchar gritos. Han podido abrir sus olfatos a los olores del mundo, ya no tienen que oler el olor del odio ni el de su propio miedo.  Viéndolos no puedo dejar de conmoverme, y me pregunto porque nosotros que hemos tenido el buen karma que nos ha permitido nacer con forma humana, encontrar la vía, encontrar el Dojo, encontrar la shanga, seguimos dudando.  ¿ Por qué no aceptamos nuestro lugar en el mundo, por que no dejamos caer las capas y capas de contaminación que nos confunden, que nos hacen vagar sin descanso?.
A ella la llamamos Linda, a él El Pirata, juntos sobre la misma manta han hecho girar algo, pequeño, quizás minúsculo en el universo.  Pequeño, quizás minúsculo pero sus efectos serán seguro infinitos.  Hoy acaba la Rohatsu sesshin, volveremos a casa, a nuestra familia, a nuestro trabajo, quizás al paro o a la soledad. Linda y El Pirata seguirán juntos sobre la misma manta protegiendo las puertas de nuestro templo,  felices de estar donde están, felices de ser lo que son, mientras nosotros, con todo nuestro buen karma, seguiremos vagando como fantasmas de aquí para allá sin encontrar nuestro lugar en el mundo, ese que esta justo delante nuestra en este mismo instante.  ¿Hasta cuándo?.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Anoche la luna llena...


Anoche, una esplendida luna llena brillaba sobrecogedora en un cielo sin nubes.  A menudo estamos tan ajenos a los ciclos de la naturaleza que un espectáculo como ese nos pasa completamente desapercibido.  La luna llena de ayer era la última luna de otoño, ahora, ya nos encaminamos decididamente hacia el invierno.  Siempre cuando llega esta época recuerdo una frase ,no sé de quien, pero que yo la he escuchado de boca de Raphael y que dice: “En el corazón del Invierno encontrar el leve palpitar de la primavera que viene”. 
Me gusta mucho esta frase porque creo que expresa con gran precisión el espíritu que debe abrigar, impulsar a nuestra práctica.  Encontrar siempre el pequeño punto blanco que emerge en el centro del círculo casi completamente negro, encontrar el pequeño punto negro que emerge en el centro del círculo casi completamente blanco.  Observar como crece desde ahí y como luego se transforma.  Observar como este proceso se repite constantemente a nuestro alrededor, también en nuestro interior.  Ese pequeño punto de luz o de oscuridad es el punto inabarcable y misterioso de la vida, de la vía.  Ese núcleo que nunca hay que desvelar, ese punto hacia el que debemos dirigir nuestra mirada, nuestro corazón para reencontrar el camino perdido.  En un momento como en el que nos encontramos, en el que todo a nuestro alrededor parece querer solo incrementar el circulo de oscuridad, el aspecto terrenal y material de nuestra existencia, debemos con mas ahínco reencontrar este aspecto inabarcable y misterioso de la existencia. Y después ser capaces de dar el salto cuántico que implica olvidarse del color blanco y del color negro, de la luz y de la oscuridad y observar sólo el cambio, la transformación, el continuo movimiento de expansión y de contracción de cada cosa en el universo y fluir con él.  Eso implica no quedarse de un solo lado, no apegarse a ninguna idea, a ninguna imagen, estereotipo de nada ni de nadie, tampoco de la práctica, tampoco de lo más sagrado.  Avanzar una y otra vez decididos hacia el invierno con el aletear de la primavera que viene en nuestro espíritu.  Que así sea en nosotros, que así sea siempre en nuestro dojo.

sábado, 6 de octubre de 2012

No podemos negociar


Finalmente no podemos negociar. Por supuesto, no podemos negociar con la vía, tampoco con la vida, tampoco con los demás. Hay un dicho que está muy vigente en nuestra cultura y que tenemos muy asimilado; dice: “todo es negociable”. Pero la realidad nos enseña que nada importante en la vida es negociable.  No podemos negociar el momento de nuestro nacimiento, quienes serán nuestros padres, donde viviremos, a quien conoceremos, a quien amaremos, odiaremos, haremos sufrir y para nada cuando y como moriremos.  Nada de esto es negociable, tampoco la vía del Buda, tampoco zazen.
Entender, aceptar, integrar en nuestras células el hecho de que nada importante es negociable es una puerta abierta.  Si la cruzamos, podemos descansar, relajar los hombros, soltar.  Soltar no implica abandonarse. No es para nada abandonarse en el sentido en el que lo entendemos en la vida cotidiana.  No quitamos nuestra energía de las cosas que conforman nuestra vida cotidiana, trabajo, familia, relaciones, etc, pero al tiempo el recordar que nada importante es negociable reduce el peso, la densidad de cada una de estas cosas. Nuestra vida puede volverse ligera y cada cosa nos descubre su lado dulce y hermoso. 

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Está sonando ya el madero?

En mi situación de responsable de dojo a menudo me encuentro con personas que me requieren para que ofrezca alguna respuesta a sus preguntas.  Estas generalmente están relacionadas con el sentido de la vida, con su final, con el satori, la iluminación o el despertar.  Grandes preguntas a la búsqueda de grandes respuestas. 
Los que me conocéis ya habréis podido comprobar que mi sabiduría es muy limitada, pero me llega como para saber que la respuesta a estas preguntas es que estas preguntas no tienen respuestas.  Al menos formuladas así.  Al menos formuladas desde ese estado de espíritu.
Nos inquieta, nos atenaza el alma la necesidad de encontrar una respuesta al sentido de la vida mientras que nuestra vida se desliza delante nuestra sin que nos percatemos.  Nos esforzamos por encontrar el camino hacia la iluminación, el camino a esa especie de orgasmo espiritual en la que se ha convertido en nuestra cultura occidental el satori y mientras, violentamos nuestro espíritu cerrando nuestros ojos a las imágenes del mundo y cerrando nuestros oídos a los sonidos del mundo.  Para eso no vale la pena practicar.
El otro día mientras recordábamos a Liliane contaba en nuestro dojo de Sevilla como los últimos años ella se sentaba a la entrada del castillo de la Gendronniere antes de zazen y a los que pasaban les preguntaba: ¿Está sonando ya el madero?.  Preguntaba una y otra vez si estaba ya sonando el madero que anuncia el comienzo de zazen.  Esa si que es una buen pregunta.  ¿Está sonando ya el madero?.  Para esa pregunta si que tengo una respuesta.  Puedo deciros con absoluta certeza que si, que el madero ya está sonando en este instante para cada uno de nosotros.  ¿No lo oís?.  Debemos hacernos uno con esta pregunta y realizar su respuesta instante tras instante.



martes, 4 de septiembre de 2012

El dragón se sumerge en el agua


Si comprendéis que zazen es la gran puerta de la ley, seréis parecidos al dragón que se sumerge en el agua o como el tigre que se reencuentra con sus bosques profundos” (Maestro Dogen)

Hemos incluido este fragmento de Dogen en nuestro tríptico.  Hemos tenido alguna discusión al respecto. Algunos piensan que es un texto un poco oscuro para personas que no saben nada sobre la vía.  Es posible.  También es oscuro para muchos que siguen la vía. Encontrarnos con nuestra naturaleza original nos parece siempre algo oscuro y lejano.  Para la mayoría de nosotros esto, este reencuentro, es algo completamente ajeno a nuestras vidas.  Nuestra cotidianidad nos está señalando continuamente la dirección opuesta.  La que nos lleva a alejarnos del latido de nuestro corazón, del palpitar de nuestro espíritu, de los auténticos sonidos del mundo.  Desde este lugar esta frase de Dogen es completamente oscura.  Pero sin embargo si por cualquier circunstancia el desasosiego anida en nuestra alma encontrarnos con una frase como esta puede separar el cielo de la tierra de un solo golpe.  Hay que tener fe en esto.  Todo lo que como dojo hacemos en Sevilla de cara al exterior sólo encuentra su sentido cuando nos damos de frente con alguien que siente este desasosiego.  Esa es la razón de que no sólo nos esforcemos en practicar juntos sino que tratemos además de acercar nuestra práctica a todo lo que nos rodea. 
El dragón se sumerge en el agua, el tigre se reencuentra con sus bosques profundos, ambos penetran decididamente ahí donde su naturaleza original se expresa de forma espontánea.  Nosotros hacemos continuamente el camino contrario, penetramos una y otra vez en terrenos ajenos a nuestra naturaleza, ajenos al latir de nuestro corazón.  Por favor escucharlo, escuchar ese latido, el os indica siempre con absoluta certeza la dirección del camino a casa. 
Estamos aquí, juntos un año más para escuchar ese latido y para que la práctica compartida lo amplifique de tal manera que el mundo entero lo escuche.  Pero para eso debemos entrar en el agua, penetrar en el bosque profundo, ir allí donde debamos estar, sin vacilación y sin miedo.